miércoles, 18 de enero de 2012

ROL DE GÉNERO: La heterosexualidad de los homosexuales


Rey Alexander Rodríguez Cureaux

(Especialista del Departamento Municipal de ITS/VIH/sida en Santiago de Cuba)


Sé que puede parecer de muy mal gusto y pésima educación, por lo que antes de compartir con ustedes mi experiencia, me disculpo.

Resulta que una ocasión, y gracias a la comunicatividad de los nacido en estas tierras, escuché una conversación, en una “amena” cola -fila para los que lo prefieran- entre dos vecinas.

La “gran noticia”: la homosexualidad del hijo de una tercera, por supuesto ausente.

Evidentemente, algo tan natural, no podía ser motivo para estas, ni ninguna otra línea. Sin embargo, la frase más concluyente y definitiva expresada, sí…:

-Sí, él es gay (el destacado es todo nuestro), pero es el “macho”.

Era una especie de confirmación de una “suerte” de “homosexualidad a medias”. De repente pareció que había desaparecido la orientación sexual de la persona cuestionada, y esto le permitía la entrada en el “Reino de la heterosexualidad”, por una puerta, no muy ancha, pero cómoda.

Es como si se para frasease cierta creencia popular y se pudiese decir: “No es heterosexual. Pero se pasea entre ellos”. Y es que el tema del rol de género dentro de la relación homosexual, interesa tanto a los heterosexuales como a los gays.

Por increíble que pudiera parecer, es tan fuerte el arraigo del sexismo en nuestro entorno, que hasta desde la relación entre personas del mismo sexo, persiste la asignación de roles que ubiquen en posiciones de géneros-masculino y femenino-, a quienes, por naturaleza, se encuentran dentro del mismo.

¿Será que el machismo y la misoginia han sido perpetuados?

Y es que se ha ligado indiscutiblemente el sexo (o disfrute, por qué no) anal a la relación homoerótica. Y nada más alejado.

El ano es –científicamente demostrado- un centro de elevada erogenicidad. Su anatomía vascularizada y de gran terminación nerviosa, lo ubican en una posición privilegiad dentro de las zonas erógenas del cuerpo.

También es cierto que su mucosa absorbente; su forma que lo convierte en un lugar de almacenamiento prolongado del semen; y las posibles microrupturas que se producen durante el acto sexual; lo sitúan dentro de las zonas de mayor riesgo en la infección por VIH y otras infecciones de transmisión sexual.

Sin embargo para este particular, nada como en uso del preservativo en cada relación sexual, que dicho sea de paso, debe su ruptura a una inadecuada manipulación, pero ese es tema para otro momento.

De vuelta a lo que nos ocupa, es esta una muestra de lo difícil que resulta la modificación de patrones, sobre todo si como los que mencionamos, nos han estado llegando desde antes de nuestro nacimiento y se han ido entremezclando en cada actividad, cada cuento o canción infantil, o cada movimiento rectificado.

La estimulación anal y consecuentemente de la próstata, nada tiene que ver con la orientación sexual. Heterosexuales pueden responder a la estimulación de esta zona, sin sentirse atraídos por otros hombres.

Asumir un rol determinado, puede estar relacionado con los gustos, las necesidades afectivas y, por supuesto, la inteligencia, delicadeza y el tacto de la pareja.

La incursión en los patrones comunes desde uno poco convencional, puede ayudar a muchos homosexuales, a “apropiarse” del apoyo de referentes que les son tan esquivos como necesarios; y con los que no cuentan en su desarrollo; y a minimizar el “sentimiento de culpa” o “displacer” que provoca esta orientación. Siempre bajo “supervisión heterosexual”, para quienes reviste importancia significativa, el ser “activo” o “pasivo”; como sinónimos de hembra o varón.

La incorporación a la dinámica diaria de corrientes sexuales diversas, ha contribuido considerablemente con la ruptura de algunos estereotipos físicos, de la homosexualidad.

La sexualidad humana parte de cada individuo, y se enriquece al interactuar con la familia, la pareja y la sociedad; somos diversos por naturaleza.


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